El desbridamiento es uno de los pilares fundamentales en el abordaje de las heridas crónicas. Sin una adecuada eliminación del tejido no viable, la cicatrización se ralentiza, aumenta el riesgo de infección y se perpetúa la inflamación local. Sin embargo, no todas las heridas requieren el mismo tipo de desbridamiento ni todos los pacientes toleran las mismas técnicas.
En este artículo revisamos cómo realizar un desbridamiento efectivo, seguro y adaptado a cada situación clínica.
Primer paso: valorar antes de actuar
Antes de decidir el tipo de desbridamiento debemos evaluar la etiología de la herida, el estado vascular del paciente, la cantidad y tipo de tejido desvitalizado, el nivel de exudado, la presencia de signos de infección y el dolor.
Especial atención en heridas isquémicas o arteriolopáticas: un desbridamiento agresivo sin valorar perfusión puede empeorar el cuadro.
Tipos de desbridamiento
Desbridamiento autolítico:
Se basa en aprovechar los propios mecanismos del organismo mediante un ambiente húmedo controlado. Es selectivo y poco doloroso, aunque más lento.
Desbridamiento enzimático:
Utiliza enzimas tópicas, como la colagenasa, para degradar tejido desvitalizado. Es útil cuando el tejido está adherido y no es fácil de retirar con métodos conservadores.
Desbridamiento mecánico:
Incluye técnicas como irrigación a presión o retirada con gasa. Es menos selectivo y puede dañar tejido sano, por lo que debe emplearse con cautela.
Desbridamiento cortante o instrumental:
Es el método más rápido y eficaz cuando hay gran cantidad de tejido necrótico o infección asociada. Debe realizarse por profesionales entrenados y tras valorar riesgo vascular.
Desbridamiento larval o biológico:
Consiste en la aplicación controlada de larvas estériles de determinadas especies de mosca sobre el lecho de la herida. Estas larvas secretan enzimas proteolíticas que licúan selectivamente el tejido necrótico, facilitando su eliminación sin dañar tejido sano. Además, ayudan a reducir la carga bacteriana y la biopelícula. Aunque puede generar rechazo inicial en algunos pacientes, es una técnica altamente selectiva y eficaz en heridas complejas, especialmente cuando otros métodos no han sido suficientes.
Productos recomendados para el desbridamiento
Apósitos desbridantes:
Los apósitos recomendados son aquellos que favorecen un desbridamiento autolítico manteniendo un ambiente húmedo controlado y también aquellos que actúan mediante mecanismos electrostáticos.
El ambiente húmedo estimula la proliferación de fibroblastos, favorece la cicatrización y contribuye a una retirada atraumática del tejido desvitalizado.
Por otro lado, algunos apósitos incorporan fibras con interacciones electrostáticas que ayudan a captar y retirar el esfacelo y el tejido no viable del lecho de la herida. Entre estos se encuentran apósitos con fibras de poliacrilato de amonio, utilizados en distintos productos comerciales diseñados para la preparación del lecho de la herida.
Enzimas de desbridamiento:
Productos como la colagenasa pueden emplearse para el desbridamiento enzimático, ayudando a descomponer el tejido necrótico de manera selectiva y facilitando su eliminación progresiva.
Errores frecuentes en la práctica clínica:
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No reevaluar la herida tras varios días sin cambios.
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Mantener tejido necrótico seco sin intervención.
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Utilizar antisépticos de forma indiscriminada.
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Desbridar agresivamente en pacientes con isquemia.
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No tratar la causa etiológica.
¿Cada cuánto desbridar?
La frecuencia depende de la evolución clínica. En heridas con biofilm persistente puede ser necesario un desbridamiento repetido. La clave es la reevaluación continua.
El objetivo final
Desbridar no es solo limpiar la herida, sino crear un entorno biológicamente activo que permita al tejido sano proliferar. Un lecho bien preparado granula mejor, reduce dolor, responde mejor a la compresión y disminuye el riesgo infeccioso.
Para más información puede visitar: https://urgomedical.es/blog/informacion/como-desbridar-una-herida-de-manera-efectiva/
Referencias bibliográficas
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European Wound Management Association (EWMA). Debridement: An updated overview and clarification of the principle role of debridement. Journal of Wound Care, 2013.
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World Union of Wound Healing Societies (WUWHS). Principles of best practice: Wound exudate and the role of dressings. London: Wounds International, 2019.
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Dumville JC et al. Larval therapy for leg ulcers. Cochrane Database of Systematic Reviews, 2009.
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Steed DL. Debridement. The American Journal of Surgery, 2004.