La herida crónica constituye una manifestación clínica de un proceso fisiopatológico complejo, en el que confluyen factores sistémicos, locales y psicosociales. La literatura coincide en que la valoración integral estructurada es el principal determinante del éxito terapéutico (1,2).
Lejos de limitarse a la descripción morfológica de la lesión, la evaluación debe integrar variables clínicas globales, etiológicas y contextuales.
Las heridas crónicas suelen asociarse a patologías de base como diabetes mellitus, enfermedad arterial periférica o insuficiencia venosa (3). En el paciente diabético, la hiperglucemia sostenida altera la función leucocitaria, reduce la angiogénesis y compromete la síntesis de colágeno, prolongando la fase inflamatoria (4).
Herida crónica. Fuente Ulceras.net
El estado nutricional es otro factor determinante. Hipoalbuminemia, anemia o déficit proteico se asocian a retraso en la cicatrización y mayor riesgo infeccioso (1). Asimismo, la movilidad limitada y las alteraciones biomecánicas perpetúan lesiones en extremidades inferiores.
Por tanto, la valoración debe incluir:
2. Evaluación local de la herida
La valoración local debe ser sistemática e incluir:
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Etiología probable.
-
Tiempo de evolución.
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Dimensiones y profundidad.
-
Tipo de tejido predominante.
-
Cantidad y características del exudado.
-
Signos clínicos de infección.
Las heridas de larga evolución presentan un microambiente caracterizado por aumento de metaloproteinasas y degradación de factores de crecimiento, lo que perpetúa el estancamiento inflamatorio (5). En lesiones refractarias, debe considerarse biopsia para descartar etiologías atípicas o malignas (1).
Modelos estructurados de valoración
La práctica clínica basada en evidencia recomienda utilizar herramientas estandarizadas que permitan objetivar la evolución y guiar la toma de decisiones.
-Modelo TIME
Propuesto por la European Wound Management Association, el modelo TIME estructura la preparación del lecho de la herida en cuatro componentes (6):
T (Tissue): eliminación de tejido no viable.
I (Infection/Inflammation): control de carga bacteriana e inflamación.
M (Moisture): equilibrio del exudado.
E (Edge): estimulación de bordes.
TIME no es una escala de puntuación, sino un marco conceptual que facilita la planificación terapéutica y la reevaluación dinámica.
-Escala RESVECH 2.0
La escala RESVECH 2.0 es una herramienta validada en el contexto español para valorar la evolución de heridas crónicas (7). Evalúa seis dimensiones:
Permite cuantificar la evolución y monitorizar la respuesta terapéutica de forma objetiva, facilitando la continuidad asistencial entre niveles.
-Clasificación WIfI
En heridas isquémicas, especialmente en pie diabético, la clasificación WIfI (Wound, Ischemia, foot Infection) propuesta por la Society for Vascular Surgery permite estratificar el riesgo de amputación y orientar decisiones de revascularización (8).
Evalúa tres dominios:
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Gravedad de la herida.
-
Grado de isquemia.
-
Severidad de infección.
Su uso es especialmente relevante en el contexto de enfermedad arterial periférica y amenaza de extremidad.
3. Factores psicosociales y adherencia
El componente psicosocial influye directamente en la evolución de la herida. Depresión, aislamiento social y bajo nivel socioeconómico se han asociado a peor pronóstico y menor adherencia terapéutica (1). La educación sanitaria estructurada y la implicación del cuidador forman parte del abordaje integral.
4. Implicaciones clínicas
La evidencia respalda que la aplicación sistemática de modelos estructurados mejora la toma de decisiones y reduce la variabilidad clínica (2,6). Sin embargo, persisten limitaciones relacionadas con recursos diagnósticos, coordinación entre niveles y acceso a equipos multidisciplinares (1).
Conclusión
La valoración de la herida crónica debe entenderse como un proceso clínico integral y dinámico. La combinación de evaluación sistémica, caracterización local y uso de herramientas estructuradas como TIME, RESVECH 2.0 y WIfI permite optimizar resultados y reducir complicaciones.
En este contexto, el liderazgo clínico de la enfermería experta resulta fundamental para integrar evidencia, juicio clínico y monitorización continua.
Referencias bibliográficas
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