Cada vez que iniciamos la cura de una herida ponemos toda nuestra “expertise” en ello.
Seguimos protocolos: análisis, etiología, paciente, analíticas, curas, elegimos el tratamiento más apropiado y aún así, nuestras heridas en muchas ocasiones “hacen aguas”.
Sin duda hay muchos factores que pueden influir, externos, internos, “culpa de aquí culpa de allá” pero centrémonos en lo más cercano, aquello que de una forma relativamente sencilla podemos controlar.
Para empezar nuestra propia cura. La gran mayoría de ellos son estériles, ¿Por qué? Pues porque de lo contrario podríamos estar añadiendo a la herida microorganismos que la perjudiquen. Así pues, debemos evitar reutilizar apósitos, cortarlos con las tijeras que llevamos en el bolsillo, hacer toda la cura con los mismos guantes…
Otro tema importante es la higiene del paciente, en muchos casos les permitimos la ducha antes de la cura, y eso puede ser altamente perjudicial. Pueden quedar restos de suciedad en la herida sobretodo en los pies productos irritantes o sustancias no indicadas para esa lesión, en resumen, mejor que un paciente con una herida compleja y más si está infectada, evite la ducha completa.
En relación con la frecuencia de curas y al apósito podemos elegir: cuanto menos destapemos mejor, curar a diario, cada x días… hay una amplia variedad y la elección debe ir siempre en función de la lesión, si, aunque parezca obvio, y no en función de las veces que nos permite laboralmente hacer la cura. Cierto es que hay imperativos horarios y laborales que nos lo dificultan, pero no esperemos resultados óptimos si la frecuencia de cura no es la correcta.
¿No es igual una persona vestida que una desnuda, cierto? no creamos que lo que vemos es lo que hay. Una herida puede reservarnos muchas sorpresas desagradables que nuestros ojos no "ven”. ¿Cómo evitarlo, o al menos prevenirlo? Realizando en cada cura un excelente proceso que no sólo limpie, arrastre los detritus, sino que desbride, controle el campo microbiano y la inflamación y todo eso favoreciendo el tejido de granulación. De este modo, frenaremos posibles desviaciones en el proceso de cura de la herida.
El cuerpo humano ante la presencia de microorganismos causantes de infecciones o inflamaciones, produce 10 kg al año del ácido hipocloroso, y de esta forma nuestro sistema inmunitario evita su proliferación.
Hace 15 años, un científico americano y su equipo intentaron “copiar” la acción de nuestro sistema inmunitario, y fruto de sus investigaciones disponemos desde entonces de Microdacyn® Wound Care, que ha ayudado a salvar vidas y curar millones de heridas.
Microdacyn® no se fabrica con ninguna sustancia química, es absolutamente natural, seguro y es hoy en día el antimicrobiano con mayor espectro del mundo demostrado, incluyendo bacterias, hongos y virus como el VIH, Gripe A, Ébola y Corona Virus 19.
Avalado por el ABHC American Board of Helth Care, que en una carta del 2013 recomienda a los centros y profesionales sanitarios su uso por la imposibilidad de crear resistencias y para evitar posibles pandemias. *
Tenemos en nuestras manos una herramienta segura y eficaz para la cura de heridas, y para evitar las posibles desviaciones que se producen durante el proceso de cicatrización debido a causas externas.
* Documento disponible.
Publicado el: 06.02.2024